viernes, 4 de abril de 2014

Influencia de la sociedad en la determinación de contenidos a enseñar

Reseña crítica del texto “La construcción social del contenido a enseñar”, de Gvirtz y Palamidessi
Como el nombre lo indica, este primer capítulo de su libro trata de la fuerte influencia que ejerce la sociedad en la determinación de los contenidos a enseñar en la escuela, es decir cómo seleccionan, organizan,  distribuyen y presentan los contenidos.

Empiezan por definir el término “contenido” y lo ligan a los términos de controlar y limitar y en ese párrafo afirman que los contenidos son algo que permite ¡llenar el tiempo! Una justificación para tener  a los niños en el aula… ocupados. Es lamentable que se perciba así, pues implica un desprecio a todo lo que puede aprender una persona que está conviviendo con la naturaleza o la sociedad en la que vive, y que la escuela es para quitarse a los niños de encima y, además, que en la escuela los controlan.

En otro momento aclaran que un problema de los contendidos es que son determinados por un emisor que nunca ha estado frente a los estudiantes, es un estratega que lo ve todo desde arriba, y añaden que puede seguir varios patrones de intención al determinar los contenidos: políticos, económicos, sociales, ideológicos, que prevalecen en la cultura donde surgen, pero que no necesariamente son compartidas con otros grupos.

Dado que la cultura le da beneficios económicos, sociales, poder, reconocimiento u otros a quienes la poseen, las personas que ya tienen esto intentan preservar sus posiciones y evitar la “competencia” mediante la dosificación y selección de la cultura y especialización: hay una selección cultural del contenido a enseñar.

Los contenidos serán determinados por quienes dominan el juego social: los que tienen poder, o controlan la economía o dirigen la sociedad. Los mecanismos para hacerlo son la prohibición, la determinación de quién posee la verdad y cómo la usan, así como el cumplimiento de cómo se hacen las cosas. Ellos conforman tres campos que determinan el contenido a enseñar: el campo cultural, el campo del estado y el campo del mercado.

Dependiendo de cuál de estos campos tenga más poder en una sociedad, variarán los contenidos a impartir en un sistema educativo, pues ese agente señalará lo que es valioso, conveniente, bello, bueno y útil.
Así, los contenidos se eligen “para” lograr una sociedad predeterminada por intereses políticos, económicos, morales, etc.

Por otro lado, en las sociedades democráticas la educación se considera un bien común, por lo que sigue los principios de gratuidad, obligatoriedad y equidad. Se universaliza la educación y se determinan numerosas competencias básicas.

Una propuesta muy interesante es que, si bien es muy difícil determinar qué es lo básico y en qué orden se debe impartir, lo importante es que existan mecanismos democráticos de expresión, para evitar que ninguno de los grupos que tienen interés en controlar la cultura de la población imponga sus posturas. Todos deberían tener las mismas posibilidades de influir en la determinación de los contenidos a enseñar y en el currículum.

La segunda gran propuesta es que la educación debería ser relevante y pertenecientes a la tradición pública (ciencia, arte, filosofía, derecho y tecnología- ninguna de ellas útil en sí),  y la tercera propuesta es que deben estar aunadas a la comprensión de problemas sociales y personales actuales.

En alguna otra parte del texto señalan que los contenidos a enseñar deben ser conceptuales, procedimentales y actitudinales.

Así, sin mencionar una sola vez el término “enfoque de competencias” llegan a la misma conclusión.

Agregan que la educación debería ser multicultural, multidisciplinaria,basada en problemas o proyectos, y que los docentes debería poder expresar y compartir sus inquietudes y opiniones.

viernes, 28 de marzo de 2014

Laura Frade entra en mi vida

Planteamientos útiles de Laura Frade

En el artículo “Evaluación inicial: quiénes son nuestros estudiantes y que saben hacer”, Laura Frade expone que el recurrido examen diagnóstico en el enfoque de competencias debe recopilar información no sólo de los conocimientos previos de los estudiantes, sino también brindarle al docente información sobre quiénes son los alumnos y cómo “usan” sus conocimientos.
Así, con un ensayo o un relato anecdótico puedo valorar la capacidad de los estudiantes para expresar sus ideas, y al mismo tiempo permite ver cómo piensan, qué sienten, qué quieren.
Esto me resulta muy interesante pues, de acuerdo con ella, este examen diagnóstico me permitiría entablar una relación más integral con mis alumnos, ayudarlos a desarrollar las habilidades de las cuales se demostró que carecían y también a usar temas que son de su interés. Además de eso, me enteré de que existe la competencia empática del docente y los conocimientos obtenidos con el examen diagnóstico de competencias facilita su desarrollo y potencia los resultados positivos de una experiencia de enseñanza-aprendizaje entre un docente líder y alumnos que lo reconocen como tal.

En el artículo “La base del ser competente y la definición de las competencias” Laura Frade describe dos perspectivas para definir las competencias, la constructivista, que estudia cómo se produce el saber, además de señalar qué se debe saber; y la adaptativa, cognitiva y conductual, que se centra en el desempeño de una persona ante una demanda del entorno, esto es, cómo despliega todos sus conocimientos, habilidades y actitudes al resolver un problema. Luego analiza cómo se deberán diseñar los programas teniendo en mente el futuro y las necesidades que producirá, así como una breve indicación de cómo se evaluarán dichas conductas desde la perspectiva de idoneidad y adecuación. Al respecto señala que la sociedad es la que determina esto.
Me parece un poco aterrador tener que diseñar el programa educativo del futuro, puesto que esto es absolutamente incierto. La velocidad a la a que se dan los cambios es inalcanzable, en este sentido, creo que pronto la educación se modificará y lo que debemos diseñar es un programa de cómo usar la información que ya se tiene disponible, así como estrategias de análisis y toma de decisiones que funcionen sin importar los recursos que se tengan. Pero más me asustó y me hace reflexionar la aseveración de la Dra. Frade en el sentido de que la sociedad determina lo que está bien y lo que está mal… porque siempre lo ha hecho y reglamentado. Esta propuesta me preocupa, ya que, sin ser experta, puedo afirmar que los valores se están perdiendo y la sociedad ya no los vigila, ni exige ni interfiere con los que no los comparten. Entonces, la sociedad no puede ser un criterio para evaluar la idoneidad de un desempeño. Sabemos que hay grupos enteros de la sociedad que favorecen el aborto, el uso de influencias, ¡el dinero como pasaporte a los abusos!, etc. y no por eso está bien. Ciertamente no se me ocurre una mejor propuesta, salvo recurrir al derecho natural o a lo que numerosas religiones promueven, pero aún con eso ya existiendo, creo que el bien y el mal sólo llegan hasta donde está reglamentado, y a partir de ahí… espero que las madres hayan realizado una verdadera labor de educación moral en sus hijos.

Finalmente, en el artículo de “Qué no son las competencias” Laura Frade, contradiciendo el título del artículo, empieza diciendo qué es una competencia, incluso da cinco definiciones o características de las competencias, y sólo a la mitad del artículo diferencia los verbos a utilizar y cómo utilizarlos a la hora de diseñar las competencias. Así, los verbos que señalan la adquisición de conocimientos o el logro de una sesión de enseñanza-aprendizaje no constituyen la adquisición de una competencia. Es necesario que los verbos de desempeño de una competencia indiquen cómo están usando los conocimientos adquiridos en la resolución de una demanda del entorno.
Lo anterior me resulta muy enriquecedor por varios motivos. El primero es la sencillez con la que lo expone: una competencia debe incluir la resolución de una necesidad, y no sólo señalar la adquisición memorística de conocimientos. Es como una receta de cocina que se debe seguir y siempre terminará uno teniendo éxito. Y segundo, es que revisando algunos de mis trabajos anteriores descubro que tal diferenciación no existía en mi mente.
En horabuena, a buen entendedor pocas palabras.

viernes, 21 de marzo de 2014

Evaluación diagnóstica Diseño de cursos basado en competencias.

Evaluación diagnóstica
Diseño de cursos basado en competencias
UVM – 15 marzo

Nombre: _____Verónica Rodríguez Struck____________

1.       Lee detenidamente la premisa y la acotación e identifica si se trata de una competencia. Selecciona con una X la respuesta correcta.

Premisa
Acotación
Si es una competencia
No es una competencia
Sabe algo
Un idioma, leer y escribir, cocinar, pintar
X

Hacer algo
Tocar guitarra, bordar, componer carros, multiplica
X

Querer saber algo
Inglés, historia de México, matemáticas, tocar piano, redacción

X
Enseñar algo
Mi asignatura, un oficio, la lectoescritura, cocina
X

Aprender algo
Inglés, guitarra, redacción, matemáticas

X
Hacer algo bien
Pintar, leer, escribir, cocinar, hablar francés
X

Resolver bien una necesidad
Cantar las canciones que te piden, cocinar con $20
X


2.       ¿Cómo se define el concepto “competencia”? Usa tus propias palabras
____Tener conocimientos, habilidades y  actitudes que me permitan resolver un problema_____
3.       Menciona el antecedente histórico-educativo más relevante que dio origen al concepto de competencia.
___Chomsky_determinó  la competencia lingüística como una habilidad o saber hacer que siempre está en desarrollo. U___________________________________
4.       Menciona una razón por la que es preciso estudiar, comprender y aplicar el enfoque de formación basado en competencias : imparto clases en una preparatoria con enfoque de competencias, la información teórica está disponible, pero tengo que enseñar  a saber usarla. _____________________________________


5.       ¿De qué manera está asociado el Proyecto Tuning al enfoque de competencias?
___Al igual que en el sistema de Educación Media Superior en México, primero los países europeos y luego los latinoamericanos vieron la necesidad de homologar una currícula común o equivalencia de la misma para las carreras que llevan el mismo nombre, y en teoría acordaron la similitud de sus programas para que los estudiantes de todas partes desarrollen las mismas competencias que requiere el mercado laboral mundial.

6.       ¿Cuáles son las clases generales de competencias?
____Competencias genéricas y específicas

7.       ¿Por qué crees que es importante formar a las nuevas generaciones usando el enfoque de competencias?
__De nada sirve tener acceso a toneladas de información si no puedo “aterrizarlas”en mi cotidianeidad y darles un uso eficaz y resolver una problemática de manera eficiente.________________________________________________________________
________________________________________________________________________________
________________________________________________________________________________
________________________________________________________________________________
8.       Responde si las siguientes afirmaciones son falsas o verdaderas:
a)      La naturaleza disciplinar de las competencias permite que sean asumidas como un lenguaje común en organizaciones educativas, sociales y empresariales                                     _f_
b)      El enfoque de competencias implica cambios y transformaciones profundas en los diferentes niveles educativos                                                                                                                              _v_
c)       Las competencias son un modelo pedagógico                                                                                 _f_
d)      El enfoque de competencias al orientar la educación a lo laboral, descuida la formación disciplinar                                                                                                                                                     _f_
e)      El enfoque de competencias se centra en el hacer y descuida el ser                                     _f_
f)       Las competencias son lo que siempre han hecho los maestros                                                               _f_
g)      Las competencias están centradas en el desempeño integral ante actividades y problemas                                                                                                                                                                  _f_

h)      En el enfoque de competencias, el aprendizaje es el centro de la educación                    _v_

Estrategia de enseñanza-aprendizaje SQA

Estrategia de enseñanza-aprendizaje SQA
Texto: Aspectos básicos de la formación basada en competencias, de Sergio Tobón
  ¿Qué sé? ¿Qué quiero saber? ¿Qué aprendí?
Tobón es un connotado autor del tema Una definición de competencias Las competencias son un enfoque para la educación
Ha impartido muchas conferencias ¿Cómo se deben describir las competencias? Las competencias rigen laeducación mundial
El enfoque de competencias está reglamentado y se tiene que seguir ¿Qué estructura tienen las competencias? Integración de contenidos, contextualización y tiene estándares
Hay incertidumbre y multitud de opiniones respecto al enfoque de competencias ¿Cómo va a cambiar mi labor docente al aplicar el enfoque de competencias? El desarrollo del enfoque de competencias ha surgido del contexto histórico, educativo, económico y social.
Requiere de cambios,esfuerzo, creatividad La sociedad está implicada en los cambios de la educación.
Chomsky desarrolla el concepto competencias son procesos compejos de desempeño eficiente e idóneo en un contexto y se realizan con responsabilidad
Es multidimensional Muchas preguntas del examen diagnóstico son respondidas en este texto
Competencias es un concepto complejo y dinámico En  la  estructura  de  toda  unidad  de  competencia  se  especifican  los elementos  que  la  componen  y  los  problemas.  Luego se  determinan  los  contenidos  de  los saberes esenciales , indicadores de desempeño y evidencias
  Respondí mal, por segunda vez, el examen diagnóstico.
Puedo descubrir nuevos contenidos en un texto si me señalan qué debo buscar.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Retos y cambios del enfoque de competencias

portadaalumnos-01.jpg










Principales retos y cambios a emprender en la formación educativa al incorporar la educación basada en competencias

Introducción
La educación basada en competencias se ha descrito en múltiples foros como una innovación que sustituye la educación tradicional y subsana todos los malestares de ésta y de la mayoría de las propuestas educativas. Cuando México escucha esta afirmación, cierra sus ojos, y sin mayor análisis decide que ésa es la tendencia educativa que va a implantar en el país, convirtiéndola en un Enfoque, debido al gran número de personas a las que va dirigida.1.
No hubo mayor análisis, simplemente se consideraron los requisitos que debe cubrir un empleado en el mercado laboral globalizado, y los índices de desempeño de México en la prueba de PISA en 2006. (4) Debido a esto y a que la tendencia de las competencias no había sido plenamente desarrollada, y mucho menos probada en la práctica, hay una confusión generalizada tanto entre los teóricos de la educación, lingüística, sociología, psicología, filosofía, etc. como entre los encargados de dictar las políticas para ponerla en práctica y aquellos que la viven a diario en sus instituciones y aulas. Sergio Tobón aclara que el Enfoque de competencias no es un modelo pedagógico, pues no pretende ser una representación ideal de todo el proceso educativo. 2
Si bien el enfoque de competencias podría cumplir con su cometido, es necesario reducir la distancia entre las propuestas teóricas (que adicionalmente no convencen a todos) y el proceso y/o metodología para ponerlas en práctica (que no está clarificado). (1) Aunado a esto, es requisito indispensable convencer a los actores educativos de la conveniencia y alcance de este enfoque, en vez de imponerlo de una manera dictatorial, mediante un perfil básico de egreso, un Sistema Nacional de Bachillerato, y una Reforma Integral de la Educación (principalmente la Media Superior). (5)





Clarificación
Ahora bien, ¿a qué nos referimos con el enfoque de competencias? A una orientación educativa que “focaliza su atención en aspectos específicos de la docencia, del aprendizaje y de la evaluación, tales como: integración de conocimientos, los procesos cognoscitivos, las habilidades, los valores en el desempeño ante actividades y problemas; la construcción de programas de formación acorde con los requerimientos disciplinares, investigativos, profesionales, sociales, ambientales y laborales del contexto; y la orientación de la educación por medio de estándares e indicadores de calidad en todos sus procesos”2
De lo anterior deseo resaltar la novedad de la importancia de la “formación integral” de las personas, incluyendo valores, conducta, actitudes, así como la consideración del contexto en el que se desenvuelve la persona.3
También, el enfoque centralizado en las acciones de docencia, que deben ser desarrolladas casi a partir de cero, es decir, no hay un camino ya trazado, sino que es necesario innovar, crear.
Finalmente, un reto importante es la orientación hacia lo calidad, medida ¡con indicadores y estándares! Sabemos que aún no hay un instrumento que evalúe la honestidad, la empatía, lo que obliga al docente con enfoque de competencias a desarrollar bloques de aprendizaje cuya evaluación muestre los rasgos de carácter de un estudiante, lo cual resulta muy difícil, aunado a la presión de cubrir un programa, luchar contra el tiempo, y sobre todo, romper con lo que se aprendió y siempre ha hecho.

Argumentación
Entonces, ¿cuál sería el camino a seguir? Mi propuesta es que este cambio a competencias debería empezar en la punta de la pirámide política, seguir con la clase industrial, continuar con la sociedad en general, y concluir en las aulas.
Lo anterior tendría por objetivo trasformar la mentalidad de todos los participantes hacia la perspectiva de educación (o crecimiento) integral. La élite política debe considerar tanto el desarrollo humano como el escolar a la hora de proponer cambios en las directrices gubernamentales educativas,  y visualizar la educación como un proyecto a largo plazo y apolítico, y sobre todo promover una actitud de aceptación de los cambios que esto conlleva, para el Gobierno y para los gobernados.
En segundo término, los industriales deberían favorecer la contratación de egresados que además de ser competentes laboralmente, también se distingan por sus cualidades y valores humanísticos.
Por su parte, la sociedad también debe tolerar el cambio, generar la cultura de auto-desarrollo y activa participación de los estudiantes en su formación integral, y así favorecer la independencia y la responsabilidad en los mismos.
Por lo que se refiere a los docentes, el primer reto del enfoque de competencias es romper la inercia, después se debe acordar o determinar cómo aterrizar las competencias en un plan de estudios y finalmente trabajar arduamente tanto en la tolerancia y aceptación del cambio, como en la aceptación y apropiación de la necesidad de que realicen ese gran esfuerzo adicional que el enfoque de competencias requiere para llevarse a cabo con éxito (nuevos conocimientos, estrategias de enseñanza, nueva metodología de evaluación, mayor compromiso, pensamiento lateral, toma de decisiones, desarrollo de materiales didácticos, cambios al programa, desarrollo humano y personal del alumno…).
Ahora, llegamos al estudiante, anteriormente un pasivo receptor de la “sabiduría” del docente, que ahora debe asumir su responsabilidad en el proceso de aprendizaje, y convertirse en el protagonista y director de su propio crecimiento y formación integral.
En todos estos casos, el mayor reto es la tolerancia al cambio, el adquirir una nueva actitud de responsabilidad y toma de decisiones, así como una conducta proactiva en todos los contextos en los que se desenvuelve.

Objeciones
Los detractores políticos, industriales y sociales de este enfoque, argumentan que el dinero es el indicador más importante en todas las actividades políticas, sociales y educativas, y que éste sólo puede provenir de las capacidades académicas del sistema educativo (o las tranzas). De esta manera eliminan la importancia de formar la “calidad humana”, sólo manejan números, calificaciones, contenidos, pero esto se contradice solo, ya que el ser humano no sólo es razón, es sentimiento, voluntad, deseo. Negarlo es negar el propio SER.
Los docentes sin vocación se escudan contra el cambio argumentando que el Enfoque de competencias es temporal, sin embargo, en 2012 hubo cambio de presidente e incluso de partido político gobernante, y el enfoque de competencias prevaleció. Los docentes con vocación desean el cambio, para así darle sentido a su labor, sin embargo no saben qué hacer. Al respecto,  el momento histórico sugiere que se podría dar una negociación entre los docentes y el Gobierno, si ambos proponen beneficios mutuos, y compromisos bilaterales. Por ejemplo, el Gobierno debe brindar capacitación especializada en competencias, y ofrecer mecanismos para resolver las dudas operativas de los docentes al planear sus lecciones, al planear la evaluación de competencias. Debe evitar imponer estrategias, debe ofrecer apoyo. Por su parte, los docentes deberán probar sus conocimientos, demostrar que tienen vocación y competencias docentes, así como interés en su labor y valores que enseñar.
En cuanto a la sociedad, constituida por los padres de familia, deberán dejar de criticar el sistema educativo y proporcionarle a sus hijos la libertad responsable de desarrollarse integral y activamente.

Conclusión
El enfoque de competencias brinda un interés por el desarrollo integral de los estudiantes, les asigna una responsabilidad activa en el logro de ese objetivo, y representa una revolución laboral a los docentes, pues deben apropiarse de la teoría del enfoque por competencias, y desarrollar las estrategias para la nueva manera de enseñar. Por su parte, las autoridades, empresas y la sociedad deben modificar su actitud y tolerar el cambio, que es lo único permanente.



Bibliografía
1. DÍAZ BARRIGA, Angel, (2006) “El enfoque de competencias en la educación. ¿Una alternativa o un disfraz de cambio?”, en Perfiles educativos,  vol.  XXVIII, núm. 111, pp. 7-36
2. TOBÓN, Sergio, (2006) “Aspectos básicos de la formación basada en competencias”, Proyecto Mesesup, Taka, 2006 p.1
3. LATAPÍ SARRÉ, Pablo; (     ) Conferencia “Una buena educación, reflexiones sobre la calidad” Veracruz. http://www.cid.edu.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=85:pablo-latapi-recuperar-la-esperanza-en-la-investigacion-educativa&catid=55:videoconferencias&Itemid=92
SEP, Josefina Vázquez Mota, anunció varias “acciones prioritarias” para revertir esa tendencia...
Tras los resultados de (México en) 2006, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación … refirió que el rendimiento obtenido “muestra que (en) el sistema educativo mexicano … muchos jóvenes no están siendo preparados para una vida fructífera en la sociedad actual y que los alumnos de mejores resultados no están desarrollando las competencias que se requieren para ocupar puestos de alto nivel en los diversos ámbitos de la sociedad” http://www.jornada.unam.mx/2008/12/14/index.php?section=sociedad&article=037n1soc
5. Diario Oficial, 21de julio de 2008 “Acuerdos de Competencia Alumnos” estrategia 13.1 (competencias didácticas de los profesores).


viernes, 6 de diciembre de 2013

Las preguntas de Tobón

“Las preguntas de Tobón, Pimienta y García Fraile”

La actividad a realizar es responder a siete preguntas planteadas por estos tres autores en el libro Secuencias didácticas. Aprendizaje y evaluación de las competencias, Capítulo IV, titulado “La evaluación de competencias como ejercicio de valoración”.  Esto debo hacerlo desde mi perspectiva y experiencia personal.  Además debo opinar respecto a seis variables que influyen en el proceso de evaluación.
La primera pregunta es: ¿Qué es formar y qué es evaluar las competencias?
Formar a una persona es educarla de manera integral, no sólo los aspectos académicos, sino todos los aspectos que requiere para ser una mejor persona, y una persona feliz. Incluye la adquisición de conocimientos, pero también una correcta socialización y pertenecía a la sociedad, una búsqueda personal de alcanzar la perfección en cuanto a hábitos, conductas, virtudes, aspiraciones, un grado de espiritualidad, la sabiduría para ser feliz, elegir ser feliz.
Evaluar las competencias, desligado de la primera parte de la pregunta, y siendo respetuosa de la sintaxis, se referiría a determinar cuáles competencias son adecuadas y cuáles no. Sin ser tan exigente en la redacción, entiendo que es identificar en qué grado una persona está adquiriendo determinadas competencias. Antes de leer  el texto podría decir que es casi imposible, que requiere de mucha habilidad, o tal vez un poco de sencillez creativa.
Al unir las dos partes de la primera pregunta obtengo, probablemente, la verdadera pregunta: la evaluación de competencias debe medir el grado de formación de una persona, estudiante o no, pues todos estamos “formándonos” todo el tiempo, perfeccionando algunas características personales, y cayendo en uno o más vicios que hay que superar. Aquí tengo que declarar que no hay manera de evaluar la formación, pues está directamente ligada a nuestro proyecto de vida y objetivos personales, a nuestras elecciones.

La segunda pregunta es ¿Cómo asumir la evaluación de las competencias dentro del proceso de formación integral de la persona?
El artículo señala que se debe optar por una valoración que permita saber qué grado de competencia desarrolla el alumno, su crecimiento personal, ético, adecuado a su contexto, necesidades, fortalezas, inteligencias, cultura, en vistas a lograr su autorrealización.
En lo personal encuentro la propuesta demasiado bella, pero también demasiado ambiciosa. Esa evaluación debería realizarla cada individuo en lo particular, ciertamente con la ayuda de instrumentos que se lo facilitar (es más, yo quiero llevarla a cabo en mí), pero de eso a que una evaluación de competencias se realice en un entorno escolar, creo que resultaría en una seria intromisión en la privacidad de los alumnos, además de imposible en grupos numerosos.
Lo que propongo rescatar de la propuesta implícita en la pregunta es, sí, incluir al estudiante en la selección de competencias a evaluar, y brindarle una retroalimentación lo más objetiva posible, en todos los ámbitos que haya seleccionado el estudiante, siempre y cuando sea posible diseñar medios para identificar el desarrollo de las competencias elegidas.

La pregunta tres es ¿Cómo orientar la evaluación de competencias para que no se limite a responder pruebas escritas?
Regresando a mi expresión de “sencillez creativa”, con la que englobo múltiples ejercicios a desarrollar que deben mostrar fehacientemente que el alumno primero se apropió de la teoría y que, para la resolución de un problema, utiliza correctamente lo aprendido y logra el objetivo. Si además lo resuelve “superando las expectativas” recibe mejor evaluación que si sólo lo resuelve y no aprueba si se paraliza y no reacciona, o si no da señales de haberse apropiado los conocimientos necesarios para solucionar el conflicto. En pocas palabras, y con ayuda del texto, propongo el uso de casos, portafolios, solución de problemas, incluso psicodramas e improvisaciones. Requiere del diseño de indicadores de desempeño claros.

La pregunta cuatro es ¿Cómo evitar que se oriente la evaluación de competencias sólo desde lo que valora y quiere el mercado laboral, sin considerar los retos personales, sociales, culturales y políticos?
Creo que se necesitaría elaborar instrumentos de evaluación personalizados e individuales, además de incluir la participación del interesado, ya que el deseo de romper con los “modelos” impuestos por una comunidad es individual. Habrá quien desee obtener fama, obtener un trabajo muy bien remunerado, etc., y habrá otros que deseen alcanzar metas más sublimes, como su perfeccionamiento espiritual, superar retos, crecimiento personal, lo cual requiere mucho valor y perseverancia. Ahora, sin tanta filosofía, cada escuela puede ofrecer un paradigma educativo, y el estudiante puede optar por uno u otro de acuerdo a sus intereses. Eso sí, en México no sé quién pueda enfrentarse a la SEP… sólo las escuelas de artes libres, las Universidades autónomas, y aquellos estudios que no tienen reconocimiento oficial.
Ahora bien, también es función del docente incentivar ese tipo de pensamiento reflexivo en sus estudiantes y aplicarlo (aunque sea) en su aula.

La pregunta cinco es ¿Cómo evaluar el saber ser, el saber hacer y el saber conocer en las competencias? “Por sus obras los conoceréis…” si un estudiante da pruebas conductuales de estar desarrollando una mejor ¿personalidad, entendida como la suma de sus cualidades y búsqueda de la eliminación de limitaciones, vicios y defectos?; desarrollando una forma asertiva, empática y justa manera de resolver problemas y conflictos, entonces podemos afirmar que sabe ser.
El saber hacer me parece que es más fácil, pues un diseño de actividades a realizar nos puede demostrar si alguien puede aplicar la teoría a un caso práctico. Casi toda la propuesta de las competencias hace referencia a esta habilidad.
El saber conocer me remite a la metacognición, es decir, cuando el estudiante es consciente de cómo aprende y qué estrategias debe utilizar en diferentes casos. Así, la evaluación va a ser subjetiva, pues el estudiante deberá autoevaluarse y compartir con los demás su sistema de aprendizaje, así como la elección de los criterios que hacen un conocimiento significativo y valioso.

La sexta pregunta es ¿Cómo evaluar las competencias para trascender el énfasis que todavía se pone sobre la evaluación de contenidos en la educación?
En México, el primer paso es saltarse la normatividad, en lo personal me alejo un poco del temario, y reflexiono sobre qué es importante que aprendan de determinada materia. Por ejemplo el temario de Literatura tiene muchos objetivos, pero ninguno indica “que aprendan a disfrutar de los textos literarios” o “que encuentren modelos de conducta o ideología en la literatura”, “que se diviertan leyendo”. Esto, para mí, es mucho más importante que conocer el significado de intradiegético o sujeto poético. ¿Cómo evaluar eso? Preguntando en el examen qué beneficios obtuvieron de realizar tal o cual lectura, si les gustó, qué diferencias hay entre el libro y la película, o verificar la comprensión del texto, en aspectos sutiles que no aparecen en la película. La verdad es que es muy subjetivo, pero las competencias también lo son.
Si rescatamos las propuestas del escrito, podemos añadir que la construcción de proyectos que involucren los planos personal, social, profesional, el proporcionar retroalimentación de calidad, que ayude al estudiante a mejorar y a aprender a aprender del proceso en todos los aspectos.

La séptima pregunta es ¿Cómo lograr un cambio de actitud en los docentes respecto a la evaluación?
Hay una frase que me inspira a ser mejor docente cada día: “I touch the future. I teach.” de Christa McAuliffe. Sólo aquellos docentes de vocación, que están interesados en el desarrollo de sus alumnos, pueden lograr, no sin un esfuerzo considerable, llevar a cabo el cambio.
Es más, la incapacidad generalizada para aceptar el cambio debería ser el filtro para identificar y eliminar a los docentes “cómodos” a los que no les interesa la calidad educativa, ni el desarrollo de sus estudiantes.
Volviendo a la pregunta, creo que si aparecen en el ciberespacio instrumentos medianamente fáciles de utilizar, muchos docentes medianamente motivados estarían dispuestos a aplicarlos y cambiar así el paradigma del docente todólogo y perfecto. Nuevamente salen a relucir las virtudes y valores, pues ese docente deberá ser empático, perseverante, rebelde (para ir en contra de lo establecido “oficialmente”, en fin, alguien que esté dispuesto a remar contra la corriente.
Para terminar este apartado, quiero añadir que la propuesta de la lectura parte del supuesto de estudiantes que desean aprender, pero esto cada vez es menos apegado a la realidad. Desafortunadamente, los jóvenes están desmotivados, las noticias los respaldan, la formación previa en valores es mínima, por lo que la primera función de la escuela, ahora, es procurar motivar a los estudiantes a creer en sí mismos y en la importancia de crecer y realizarse.

Segunda tarea – Opinión de las variables que influyen en el proceso de evaluación
1. La calidad de la relación docente-estudiante. Ya lo hemos comentado en clase. Si el docente tiene el ego inflado, nadie jamás va a merecer ni su respeto ni su admiración (aprecio, aunque sea). En cambio un docente amable, empático, no prejuiciado, podrá aportar mucho más al aprendizaje. (Acabo de leer Tuesdays with Morrie”, que retrata un maestro al que todos sus alumnos amaron).
2. La competencia del docente para orientar la evaluación. Un docente tradicional evaluará de manera tradicional. El docente con enfoque por competencias debe capacitarse y desarrollar la competencia de la evaluación. En la medida que adquiera esta habilidad y la perfeccione, los alumnos serán evaluados de manera coherente con los objetivos planteados. Además se requiere de creatividad y mucha apertura al cambio.
3. La consideración de los logros y aspectos a mejorar en cada alumno. Coincido en que a ciertos alumnos se les puede y debe exigir más, pues ya han desarrollado más algunas competencia, sin embargo en los grupos numerosos es imposible llevarlo a cabo. Creo que se deberían establecer estándares similares, y motivar en lo individual, el logro de metas más elevadas a aquellos que deseen enfrentar retos. Incluso los alumnos “mediocres” podrían crecer más al aceptar retos pensados para estudiantes más avanzados.
4. El análisis de la motivación y las estrategias que cada estudiante tiene para aprender. A menos que haya en el ciberespacio un mecanismo sencillo para detectar esto, me parece imposible lograrlo. Ni los mismos alumnos han desarrollado ese grado de metacognición. Los docentes necesitaríamos un curso para poder orientar a los alumnos a que descubran esto por sí mismos, para que luego nos lo compartan, y eso sólo si desean hacerlo.
5. La forma como la evaluación contribuye al autorreconocimiento y a la construcción de la autoeficiencia y autoestima. Si la evaluación es objetiva e incluye retroalimentación personalizada, sí. La actual evaluación no logra esto.
6. La aportación de la evaluación a la realización personal. Nuevamente, creo que esto sólo se logra con la propuesta del artículo, que a mi parecer está lejos de ser una realidad. Si consideramos que la realización personal es subjetiva y, valga la redundancia, personal, ¿cómo una misma evaluación puede diagnosticar este avance de manera generalizada (más de 20 alumnos). Como siempre, lo que los alumnos quieren es sacar diez, no aprender.


Las mejores películas sobre educación